El radón en México: un riesgo radiactivo de la naturaleza

 In Medio Ambiente

El radón es un gas radiactivo que está presente en todo el planeta de manera natural. Aunque no lo percibimos debido a que no tiene aroma, color y tampoco sabor, sabemos que está en el aire que respiramos e incluso en el agua que ingerimos, por lo que constantemente podemos estar expuestos a sus radiaciones.

Normalmente, este gas se encuentra de forma natural en cantidades que no son perjudiciales para la salud. Sin embargo, sus concentraciones son variables en cada región y es un hecho que la exposición prolongada al radón en altos niveles puede ser mortal. Tanto así, que es la primera causa de cáncer pulmonar después del tabaco.

Concentraciones de radón en el mundo
Fuente: Environmental Health Perspectives

Para ciertos países y estados, el gas radón es un riesgo considerable, sobre todo por la facilidad con la que se acumula en lugares cerrados como casas y áreas de trabajo. Por eso, impulsan campañas y acciones constantes para aminorar la exposición de la población.

No obstante, en otros países aún es poco promovida la información o las acciones al respecto, pese a tener zonas con altos niveles de radiactividad por radón, como es el caso de México.

¿Qué es el radón?

El radón (Rn) es un gas radiactivo que se produce por la degradación del uranio (U), un elemento presente en suelos y rocas de todo el mundo. En este proceso natural, el decaimiento del uranio forma radio (Ra) que, posteriormente, se convierte en radón.

Qué es el radón

¿Cómo llega el radón a nuestras casas y trabajos?

El gas radón es emanado del suelo hacia la superficie y es así como se adhiere al aire o al agua que entran a nuestro cuerpo. Cuando sale al aire libre, no suele representar riesgos o suele hacerlo en zonas y condiciones muy particulares, como en algunas aguas termales, por ejemplo.

En cambio, si es emanado en espacios cerrados como las casas, escuelas y áreas de trabajo, se puede acumular y alcanzar niveles de riesgo. Esto ocurre sobre todo en sótanos o espacios en los que se separan las construcciones del suelo, ya que son áreas en las que se acumula el gas con mayor facilidad y entra de forma más directa.

Los niveles de emanación dependen principalmente de las concentraciones de uranio en el suelo, pero también del tipo de suelo (los más porosos o agrietados facilitan más su paso), la humedad, la presión atmosférica y la temperatura.

¿Por qué el radón es peligroso para la salud?

Durante la desintegración del uranio a radón, e incluso después, cuando continúa el decaimiento de este último, se liberan partículas radiactivas alfa. Estas, al entrar a nuestro sistema, ionizan nuestros tejidos y alteran sus átomos por medio de esta energía radiactiva.

De las radiaciones ionizantes que recibimos los seres vivos de forma natural, las del radón representan más del 50%. Las exposiciones prolongadas y en altos niveles alteran el ADN y propician cáncer, principalmente de pulmón, pues la forma en la que suele ingresar el radón a nuestro sistema es por el aire que respiramos.

Efectos del radón en la salud

De los casos de cáncer de pulmón, se pueden atribuir al gas radón entre el 3% y el 14%. Esta cifra es una estimación general, pero se sabe que el riesgo de desarrollar cáncer pulmonar es 25 veces mayor para los fumadores.

Niveles de peligro del radón

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las concentraciones de radón en el aire libre van de los 5 a los 15 Bq/m3 (Becquereles por metro cúbico); sin embargo, en espacios cerrados, su acumulación es mayor, logrando niveles de 10 a 10,000 Bq/m3.

Para tener una idea más clara de los rangos de riesgo, podemos partir de las recomendaciones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés): para las personas no fumadoras, exhorta a que tomen acciones si los niveles de radón son mayores a 4 pCi/L (picocuries por litro), lo que equivale a 148 Bq/m3.

Por su parte, la OMS llama a establecer entre las medidas normativas “un promedio anual de referencia de 100 Bq/m3 en todos los países y, si se dan circunstancias concretas que impiden alcanzarlo, fijar un nivel que no supere los 300 Bq/m3”.

El radón en México

Según las revistas Environmental Health Perspectives y Nature, México está entre las diez regiones con los niveles más altos de radón en interiores:

Países con más radón

A su vez, las ciudades mexicanas con más altos niveles promedio de radón en interiores, por encima incluso del promedio recomendado por la OMS (100 Bq/m3), son Chihuahua (135 Bq/m3), Pachuca (120 Bq/m3) y Guadalajara (117 Bq/m3). Esto según los datos de la revista Geofísica Internacional.

En la propia Ciudad de México, hay alcaldías con promedios de radón aún más altos. Ya no solo por encima de lo que considera la OMS, sino también de los 148 Bq/m3 que para la EPA representan un punto de acción necesario. Ese es el caso de las alcaldías Cuauhtemoc (155 Bq/m3) y Miguel Hidalgo (150 Bq/m3).

Niveles de radón en la Ciudad de México
Fuente: Instituto de Física, UNAM

Un riesgo poco visibilizado en México

A pesar de ser uno de los países con más presencia de radón en lugares cerrados, México no cuenta con criterios normativos oficiales que establezcan los límites máximos de exposición a este gas radiactivo. 

En el ámbito laboral, la STPS establece obligaciones y límites de exposición a radiación ionizante, pero son muy generales y no atienden los riesgos particulares del radón. Tampoco se consideran en esta u otras normas los peligros para la población.

Por otra parte, las acciones enfocadas a prevenir la exposición son igualmente escasas si tomamos en cuenta que otros países con un promedio más bajo de este gas llevan a cabo programas y campañas permanentes con el fin de mitigar la exposición.

Lo que sí existe son algunos esfuerzos de instituciones educativas, como los del Instituto de Física de la UNAM, para identificar las zonas con altas concentraciones de radón, innovar las formas en que este se detecta y aminorar sus efectos en la salud.

También hay algunos estudios del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares que proponen la utilización del radón como un medio para aprovechar energías renovables. Sin duda, una opción interesante para aprovechar este gas, pero cuyo enfoque no está en la salud.

Imagen: Freepik

Medidas de prevención contra el radón

La manera más efectiva de prevenir la exposición al radón es haciendo una prueba que ayude a reconocer en qué niveles puede estar presente este gas. Podría partirse, como sugiere la EPA, de que 4 pCi/L (148 Bq/m3) son un punto de alarma para hacer cambios que reduzcan los niveles de este gas en interiores.

Cuando se logra reconocer que los niveles de radón superan los recomendados, existen opciones para reducir las concentraciones intramuros. Posiblemente la más práctica y económica es buscar más ventilación en los lugares cerrados para que el gas pueda salir.

Otra opción, que es común en Estados Unidos, pero que requiere más recursos, es la implementación de respiraderos. Estos permiten que el radón debajo de los edificios sea dirigido directamente al exterior, evitando su paso por los hogares, escuelas, trabajos, etc.

Finalmente, la American Cancer Society recomienda que, cuando una persona sienta que ha estado expuesta al radón, se acerque a su médico y solicite estudios para evaluar posibles daños a la salud.

Imagen: Freepik

Conclusión

Al ser una de las principales fuentes de radiación natural, la presencia del radón en nuestra vida es casi inevitable; sin embargo, esto no quiere decir que deba afectar nuestra calidad de vida.

El radón es un riesgo potencial para la salud de todos, pero lo que lo hace más peligroso es el desconocimiento que tenemos sobre él: sin consciencia del problema, este simplemente parece no existir.

Si bien no podemos evitar por completo el gas radón, es posible aminorar su presencia y, con ello, evitar los posibles daños a nuestra salud por sus radiaciones.

No obstante, esto implica de un esfuerzo gubernamental importante, que abarque desde la difusión hasta la elaboración de planes o leyes que ayuden a la población a mitigar los daños causados por el radón.

Referencias

Canoba, A., et. al. Indoor radon measurements in six Latin American countries. Geofísica Internacional. Universidad Nacional Autónoma de México.

Environmental Protection Agency. Health Risk of Radon.

Espinosa García, Guillermo y Arturo Ángeles Carranza. Radón Intramuros y salud pública. Universidad Nacional Autónoma de México.

FES Iztacala. Desarrollan en la UNAM método para mitigar radón en espacios cerrados. Universidad Nacional Autónoma de México.

Gaskin, Janet et al. Global Estimate of Lung Cancer Mortality Attributable to Residential Radon. Environmental Health Perspectives, https://doi.org/10.1289/EHP2503

K. T., Stanley et al. Radon exposure is rising steadily within the modern North American residential environment, and is increasingly uniform across seasons. Nature.

Lourdes Villalba, María de et al. Cuantificación de radón (222Rn) en aire y dosis de radiación en baños termales del norte de México. Nova ScientiaOrganización Mundial de la Salud. El radón y sus efectos en la salud.

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